viernes, 29 de julio de 2011

Van muriendo todos los versos,
estoy llorando sola en un hotel lleno de ruido.
Puede ser defensa propia,
pero mi cuerpo tiene miedo de vivir más,
y está matando a todos los versos,
como la bestia que se come a sus cachorros.

Acepto la certeza de una forma tan absurda
que se quedan las manos temblando,
el pecho cargado de disculpas vacías,
los labios agrietados y silenciosos,
todos los escondites llenos de resignación.

Acepto la primavera como un adiós lejano.
No me conozco entre todo este pelaje,
pero la flor sabe que jamás seré la misma
mientras todos los versos me olviden,
y mis ojos sólo estén cargados de rencor.

Acepto el destierro,
un desierto lleno de música y un reloj
con las manillas buscando el quiebro y la quietud.
Convertir la máquina en roca, y en olvido ésta,
y dejar a los versos morir en forma de oleaje.

Acepto entregar el latido
al trino de un pájaro a las cinco de la madrugada.
Y marcharme con lo puesto...
unos ojos que miran hacia arriba, un corazón a rastras.

martes, 19 de julio de 2011

Un abrazo de mil kilómetros,
hoy, para ti,
sin espacios de por medio.

Te quiero

19-7-2011

viernes, 24 de junio de 2011

Danse macabre

 
Como el rey que cae
ante los dedos del pánico,
un ejército de gaviotas origina el huracán,
rezando los débiles muñecos
y entornando el crujido de los ojos de barro.
La danza nunca dejó de existir,
inclinando al hombre hinchado de ropas,
bajo la ternura del abrazo cadavérico.
Alfil erguido consiente la sacudida,
la manzana el mordisco,
y la palidez del suelo besa los labios.
Adornando la oscura sonrisa,
el baile de los círculos sin centro.
Quedando Fortuna,
segando con sus palmas
reverencias atónitas
y las últimas pisadas furtivas.

jueves, 9 de junio de 2011

Sujeto ese segundero que expia,
por no alargar un adiós tan puro.
Y olvido el límite entre calma y asfixia.
Aún así las advertencias
continúan clavadas en estas paredes blancas.
En estos monitores blancos.
En esta tranquila desesperación incolora.

Y me gritan desde la habitación
millones de personas que murieron
hablando sin saber qué decían.
Millones de personas pidiendo un oído sediento.
No puedo abrazar a todas esas palabras...
Ignorantes se llenan de ruido
en este escondite del silencio.

Y el reloj sigue marcando
las once cuarenta y cinco.
El segundero muriendo estoicamente.
Y yo agazapada, con la idea de que este poema
jamás tuvo un presente.

miércoles, 1 de junio de 2011

Hoy,
escribo este verso
que vi colgando de tus labios.
La habitación es el centro,
un Delfos de andar por casa
que te evoca.

Y escribo este verso
por si no puedes encontrarlo
entre toda tu velocidad.
Las palabras son el único amigo,
y pierdo el tiempo respirando
todo el oxigeno que olvidas.

Te escribo este verso
por si dejaste a Poesía
en la parte trasera del coche.
Si por descuido has perdido
todos los significados de Vivir.

Camino hacía atrás en los siglos,
busco unos ojos antiguos,
una música que haga desaparecer.
Te regalo este verso,
esta corteza de sensación fugaz.
Dentro quedo vacía,
con el Todo,
para que me mires
en la transparencia.

lunes, 23 de mayo de 2011

sábado, 21 de mayo de 2011

A ti, que me lees,
universos de tinta, vacíos marinos,
un abrazo invisible. El último beso.
Duerme la noche mutilada como si la sombra
apagase la levedad que se vierte
desde el vórtice donde todo nace.

Me otorgo la muerte con soberbia,
por no llenar los huecos
de miedos agridulces, vuestros.
Madurez en los ojos de un gato,
vivir mientras Vengerov sigue tocando,
existir con tus gemidos
que huyen por la ventana.

El resto, inconsistencias disueltas
láminas de silencio que se rompen,
palabras sin contenido a la deriva,
significados degenerados, carentes,
escasos, vacíos.