Es complicado saber en qué momento murieron los días,
sujeté delante de mí aquel velo, y cuando quise darme cuenta
ya sólo era el viento soplando fuera de la habitación.
¿Cuando me convertí en fragmentos?
"Como un champiñón en el tronco de un árbol..."
No te comprendo, pero toda esa sencillez
ha liberado los fragmentos, las partículas.
Y desde que el tiempo se detuvo
ya no pertenezco a nada, como un retrato que jamás muere
intentando entender lo que hay escrito tras los cristales.
Desde que pararon los días he olvidado el rencor
la tristeza, la desesperación.
Tan perfecto que podría morir si respirase un poco más fuerte.
Me he dividido para no tener que llenar los huecos
para poder ser el aire que escapa del vacío.
Cuando sobran las palabras
miércoles 1 de febrero de 2012
sábado 10 de diciembre de 2011
Al lado del lago, Mahler tuvo una casa pequeña
de paredes azules como la quinta sinfonía.
Ya no es de nadie, las hojas y la gente
están arañando el tiempo que quedaba en los rincones.
Quisimos ser en tantos lugares, atrás,
que los ojos no se acostumbran al repetido paisaje.
Pero ya no hay faraones atravesando el umbral de karnak,
sino ruinas llorosas y quebradizas.
No quiero ser yo frente a la creación vacía,
que me maten los recuerdos apagados de desidia.
Prefiero hundirme con el barco,
a sobrevivir en un barniz dudoso
y con la inmortal estela de los focos polvorientos.
de paredes azules como la quinta sinfonía.
Ya no es de nadie, las hojas y la gente
están arañando el tiempo que quedaba en los rincones.
Quisimos ser en tantos lugares, atrás,
que los ojos no se acostumbran al repetido paisaje.
Pero ya no hay faraones atravesando el umbral de karnak,
sino ruinas llorosas y quebradizas.
No quiero ser yo frente a la creación vacía,
que me maten los recuerdos apagados de desidia.
Prefiero hundirme con el barco,
a sobrevivir en un barniz dudoso
y con la inmortal estela de los focos polvorientos.
viernes 2 de diciembre de 2011
Vivo escondida de la lluvia que amo,
atada a los grilletes marcados de Europa
que saben quemar la piel gritando "No."
Y yo, imagen de la tristeza, cedo a la desgana
y muevo por impulso estos músculos ajenos.
No existe abismo que comprenda,
ni dios que consienta este brutal deseo.
Pero la naturaleza extraña
sujeta mi mente a mis dedos
exigiéndome palabras de mirada ensimismada.
Acaricia mi pelo susurrando: no es la hora…
¿Qué fue del soñador,
O de aquél que intuía el aroma del sexo?
Las circunstancias me convierten
en puntos suspensivos sin dirección.
Qué, qué ha sido, Hamlet
si no la lluvia ácida de la rabia
cuando amaina sin víctimas.
Ojala el verso masticara la cordura
y no tuviera que rendir cuentas a los hechos.
Pero el acto vuelve a dar un portazo
y yo ya no distingo muros y promesas.
atada a los grilletes marcados de Europa
que saben quemar la piel gritando "No."
Y yo, imagen de la tristeza, cedo a la desgana
y muevo por impulso estos músculos ajenos.
No existe abismo que comprenda,
ni dios que consienta este brutal deseo.
Pero la naturaleza extraña
sujeta mi mente a mis dedos
exigiéndome palabras de mirada ensimismada.
Acaricia mi pelo susurrando: no es la hora…
¿Qué fue del soñador,
O de aquél que intuía el aroma del sexo?
Las circunstancias me convierten
en puntos suspensivos sin dirección.
Qué, qué ha sido, Hamlet
si no la lluvia ácida de la rabia
cuando amaina sin víctimas.
Ojala el verso masticara la cordura
y no tuviera que rendir cuentas a los hechos.
Pero el acto vuelve a dar un portazo
y yo ya no distingo muros y promesas.
jueves 1 de diciembre de 2011
Ya no entiendo el universo
si no estoy formada por nudos que me silencien,
ni vea próxima la sangre sin herida.
Sin el cigarro abrazando al poema
con la elegante sensualidad
del humo gris.
No tiento a los versos que me elevan
cuando huelen a podrido,
ni escondo con la sonrisa fotográfica
todas las torturas que habitan la palabra.
Ironía es el homenaje de esta pesadilla,
o la investidura de la tristeza.
si no estoy formada por nudos que me silencien,
ni vea próxima la sangre sin herida.
Sin el cigarro abrazando al poema
con la elegante sensualidad
del humo gris.
No tiento a los versos que me elevan
cuando huelen a podrido,
ni escondo con la sonrisa fotográfica
todas las torturas que habitan la palabra.
Ironía es el homenaje de esta pesadilla,
o la investidura de la tristeza.
martes 29 de noviembre de 2011
¿Qué me intentas decir?
El amargor gotea por los cuadros,
y la piel intenta despedirse del cuerpo.
¿Qué es, qué sucede?
Te niegas a moverte,
ni siquiera puedes cumplir tus antiguas rutinas,
me cargas de amargor por dentro.
¿Es por una mujer, que supuras cansancio?
mira en qué te has convertido.
Todas las palabras son ácidas,
las personas ahora inducen pacífica violencia,
¿acaso empiezas a aceptar aquello que prohibimos?
No son los lazos con el mundo
resistentes como el aire.
Pero te niegas a la opción de la descordura,
y ahora el recuerdo, maldito,
te está hundiento en la fría tierra.
El amargor gotea por los cuadros,
y la piel intenta despedirse del cuerpo.
¿Qué es, qué sucede?
Te niegas a moverte,
ni siquiera puedes cumplir tus antiguas rutinas,
me cargas de amargor por dentro.
¿Es por una mujer, que supuras cansancio?
mira en qué te has convertido.
Todas las palabras son ácidas,
las personas ahora inducen pacífica violencia,
¿acaso empiezas a aceptar aquello que prohibimos?
No son los lazos con el mundo
resistentes como el aire.
Pero te niegas a la opción de la descordura,
y ahora el recuerdo, maldito,
te está hundiento en la fría tierra.
domingo 13 de noviembre de 2011
El caballero se inclina sobre su rodilla con elegancia
y la mira directamente a los ojos, es asqueroso,
pero están a punto de besarse.
Parece lodo, goteando de sus guantes plateados,
y su gesto se está derritiendo por la barbilla.
La sensación es la de un agujero negro dentro del pecho,
que se expande mientras se traga todo lo demás.
Sujeto mi cabeza con ambas manos, no quiero mirar,
y no puedo evitar entreabrir los dedos.
Un lado de mi boca se eleva creando la expresión del asco,
y algo en mí se queda solo y escribe en un muro “eres hielo”
Ilusa ilusa, qué haces, ¿no ves los colmillos del lobo?
Pero yo no tengo derecho a arrancar las ropas
del monstruo amado.
La está abrazando con sus pegajosas extremidades,
su aliento araña su rostro.
Mi máscara no engaña a la piel que hay debajo,
la nada se está tragando todo, el escenario está en tinieblas.
No hay un Archive que rescate y corro a detener la tragedia
antes de descubrir la tristeza abarcando el cielo.
Debajo de su capa las garras sujetando sus caderas,
sus piernas deformes pegándose a ella.
Un resplandor toma el nombre de la rabia,
y la espada atraviesa el cuerpo de la criatura despreciable.
Ha caído una capa vacía, jamás existió la criatura,
yo sujeto el arma convertida en hielo,
el agujero negro se llena de pánico, el suelo se encharca.
Y ella corre, corre lejos de mí.
Ahora mi piel es algo terrible que se derrite,
y mi cuerpo deformado me hace inclinarme con vergüenza.
La bestia del odio aprende de las lágrimas.
y la mira directamente a los ojos, es asqueroso,
pero están a punto de besarse.
Parece lodo, goteando de sus guantes plateados,
y su gesto se está derritiendo por la barbilla.
La sensación es la de un agujero negro dentro del pecho,
que se expande mientras se traga todo lo demás.
Sujeto mi cabeza con ambas manos, no quiero mirar,
y no puedo evitar entreabrir los dedos.
Un lado de mi boca se eleva creando la expresión del asco,
y algo en mí se queda solo y escribe en un muro “eres hielo”
Ilusa ilusa, qué haces, ¿no ves los colmillos del lobo?
Pero yo no tengo derecho a arrancar las ropas
del monstruo amado.
La está abrazando con sus pegajosas extremidades,
su aliento araña su rostro.
Mi máscara no engaña a la piel que hay debajo,
la nada se está tragando todo, el escenario está en tinieblas.
No hay un Archive que rescate y corro a detener la tragedia
antes de descubrir la tristeza abarcando el cielo.
Debajo de su capa las garras sujetando sus caderas,
sus piernas deformes pegándose a ella.
Un resplandor toma el nombre de la rabia,
y la espada atraviesa el cuerpo de la criatura despreciable.
Ha caído una capa vacía, jamás existió la criatura,
yo sujeto el arma convertida en hielo,
el agujero negro se llena de pánico, el suelo se encharca.
Y ella corre, corre lejos de mí.
Ahora mi piel es algo terrible que se derrite,
y mi cuerpo deformado me hace inclinarme con vergüenza.
La bestia del odio aprende de las lágrimas.
jueves 10 de noviembre de 2011
Me asusta el mundo entero,
respirar, estar viva.
Esperar, ser. Tengo miedo de las voces.
Me estoy agarrando a esta canción
como si el suelo estuviera a punto de hundirse.
Todas las promesas que guardé en el puño
se han convertido en polvo y en sudor.
Temo al tiempo caprichoso,
a los kilómetros que queman,
y a jugar a la ruleta rusa con la soledad.
Siento que pierdo el equilibrio
y me aterran los contornos de lo que veo
si entreabro los ojos.
Siento pánico de esta manía obsesiva
que está creciendo en mi pecho confuso.
Y me piden que siga siendo
este ratón asustado.
Que la nube se vuelva cada vez más negra.
Me obligan a lanzarme a la locura
y su abrazo inevitable.
Inspira la cordura que aún queda aquí dentro
esa bestia que existe dentro de mí
dando vueltas con las manos en los oídos.
Que no terminen los relámpagos ni el aullido,
me aterra existir.
Y vosotros me obligáis a ser amante y ermitaño,
soldado y viento, voz y muerte, furia, agua,
sombra, alegría y suicidio.
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