jueves, 23 de septiembre de 2010

Las ganas de escribir se escaparon en un escalofrío. Y el escalofrío se instaló en mis hombros, ondeando lentamente hacia abajo. Se detiene donde todo es parálisis, y allí creo morir. Creo encontrar la locura recubriéndome como una fina capa de polvo. Busco el tacto a tientas, desgarrando telarañas de inquietud. Mientras dure el escalofrío, la música jamás podrá entrar en resonancia con los miedos, no puede anularlos con la impaciencia. Inclino el rostro y acepto la parálisis, me rindo ante el monstruo que ha creado toda esta impotencia del lenguaje. La victoria del ignorante ahora ya no pesa tanto. El escalofrío rompe los lazos y escapa. Fuera llueve, y creo intuir con intermitencia la energía de la existencia.

5 comentarios:

Symbelmynë dijo...

muy buena entrada, enigmatica hasta cierto punto! intentando pensar en el escalofrío casi siento uno...

que tengas un buen día!

valleinclanesca dijo...

Te odio profundamente.
Yo llevo meses escribiendo pura basura y tú consigues sacar como de la nada toda la inquietud de un escalofrío.
¡Bravo!

Mao dijo...

Eres estupenda.

Titania dijo...

Bueno, soy nueva por la Blogosfera, pero he encontrado este blog y caray, no me arrepiento de haberlo añadido.

Casi he sentido el escalofrío, y las sensaciones que lo acompañaban.

Felicitaciones por tu blog.

PierroT dijo...

:)