viernes, 24 de junio de 2011

Danse macabre

 
Como el rey que cae
ante los dedos del pánico,
un ejército de gaviotas origina el huracán,
rezando los débiles muñecos
y entornando el crujido de los ojos de barro.
La danza nunca dejó de existir,
inclinando al hombre hinchado de ropas,
bajo la ternura del abrazo cadavérico.
Alfil erguido consiente la sacudida,
la manzana el mordisco,
y la palidez del suelo besa los labios.
Adornando la oscura sonrisa,
el baile de los círculos sin centro.
Quedando Fortuna,
segando con sus palmas
reverencias atónitas
y las últimas pisadas furtivas.

3 comentarios:

PierroT dijo...

:)

Salva dijo...

Tenemos que volver a jugar al ajedrez ;)

Violetcarsons dijo...

Pásate, si aún me recuerdas.
Y si no me conoces, puedes leer o comentar. U olvidar lo que acabo de escribir.

http://violetcarsons.blogspot.com/

"—No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será?
Me encogí de hombros. —Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.
—¿Es eso también de tu amigo Carax?
—No, eso me lo acabo de inventar para impresionarte.
—¿Y cómo me ves tú a mí?
—Como un misterio.
—Ése es el cumplido más raro que me han hecho nunca.
—No es un cumplido. Es una amenaza.
—¿Y eso?
—Los misterios hay que resolverlos, averiguar qué esconden.
—A lo mejor te decepcionas al ver lo que hay dentro.
—A lo mejor me sorprendo. Y tú también."

La Sombra del viento. Carlos Ruiz Zafón.