sábado, 12 de junio de 2010

El sabor de la imperfección no era suficiente, Virgilio.
¿De verdad preferías privar a la humanidad de tu error?
Ríete de ellos, en tu lecho de muerte. Ríete de todos los mortales
que van a leer en el foro tus imperfecciones, tu casi poema.
Sonríe, porque te negaste a ser el rey de los mediocres,
y, aunque imperfecto, te has convertido en inmortal.

No reclames más ese tesoro tuyo, es demasiado importante
intentar entenderte en cada verso. Ridículo y fundamental conocerte
en cada giro del poema.
Viste a las musas pasar airosas a tu lado cuando quisiste ser como el resto,
¿escuchaste sus carcajadas? ni el César, ni los asuntos humanos,
aunque quisieras, serían jamás objeto de tu inspiración.
Porque aspirabas directamente de la fuente de la Poesía.

No es posible bañarse de vida e intentar domesticarse luego.
Todos somos humanos, Virgilio, y lo sabías mejor que nadie.
Imperfectos.
No puedes regalar el terror a las personas, el terror de lo perfecto.
Puedes guiar a la humanidad por los infiernos con los ojos vendados;
y puedes, en última estancia, dar a la persona su viva imagen:
un héroe víctima de la experiencia, un mortal.

2 comentarios:

Salva dijo...

Fabuloso :)

valleinclanesca dijo...

Y, aunque imperfecto, te has convertido en inmortal.


¡Una maravilla, preciosa!
Tengo algo literario que proponerte :)